De cómo un vasco instauró la Feria de Abril de Sevilla

Nuestra historia de hoy nos remonta al siglo XIII. Por aquella época comienza a surgir con fuerza el comercio en Europa y las ferias alcanzan notable éxito, siendo especialmente relevantes la de Champaña en Francia o las de Zafra y Medina del Campo en España.

Es precisamente en ese momento cuando el rey Alfonso X el Sabio decide instaurar en Sevilla dos ferias, una que se celebraría en primavera y otra en otoño, más concretamente en Abril y Octubre, por San Miguel esta última.

Poco a poco y con el transcurso de los años las ferias de Sevilla fueron celebrándose cada vez más espaciadas en el tiempo hasta que acabaron desapareciendo y tuvimos que esperar a que un vasco de pro arribara a la ciudad para volver a poner tan exitoso evento en el calendario.

José María Ybarra Gutiérrez de Caviedes, bilbaíno e hijo de un importante empresario relacionado estrechamente con lo que a la postre fueron los Altos Hornos, decidió estudiar Leyes en la Universidad de Vitoria y acabó trasladándose a Sevilla, de cuyo Ayuntamiento llegó a ser Alcalde, tras instalar allí una naviera con la comercializó los productos locales entre su ciudad de adopción y su ciudad de nacimiento.

Corría el año 1846 cuando José María, junto con Narciso Bonaplata – catalán y agudo empresario- decidió proponer la reinstauración de la feria de Sevilla, la de Abril. A partir de ese momento, la Feria de Abril se celebraría de forma anual los días 19, 20 y 21 del mes citado en el Prado de San Sebastián, hoy pleno centro de Sevilla.

Allí se instalaron 19 casetas, y se comerciaba con ganado principalmente, sin olvidar vinos, aguardientes y productos típicos como la chacina.

Aquel evento resultó tan exitoso que cada año que pasaba aumentaba en número de visitantes y de negocios cerrados.

Con el paso del tiempo y la evolución de los modos de vida, la Feria de Abril se ha ido transformando al mismo ritmo, y hoy es un lugar lleno de colorido y alegría, con incontable número de casetas y donde los negocios se siguen cerrando entre copas de manzanilla y tapitas de jamón serrano y gambas de Huelva.

 

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